El Jubileo de 2025, un acontecimiento histórico que también dejó huella en la numismática
El Año Santo o Jubileo es uno de los eventos más importantes en el calendario de la Iglesia Católica. Se celebra cada 25 años —aunque puede convocarse en ocasiones extraordinarias— y representa un tiempo de gracia, reconciliación y peregrinación. El de 2025, cuyo lema oficial fue «Peregrinos de la Esperanza», fue inaugurado oficialmente por el Papa Francisco en la noche de Nochebuena de 2024, con uno de los gestos más simbólicos del catolicismo: la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.
Fue precisamente en ese instante, con el Papa en el acto de abrir con sus propias manos la Puerta Santa, cuando el artista encontró la imagen que quedaría grabada para siempre en esta moneda conmemorativa de 2 euros. Un momento que no solo marcaba el comienzo de un año especial para millones de personas en el mundo, sino que se convertía en una invitación universal a cruzar el umbral de la fe y la esperanza.
No es habitual que una moneda de circulación legal capture un instante tan preciso y tan cargado de significado. En este caso, el Vaticano no solo conmemoró un evento religioso; quiso fijar en metal un momento que forma parte de la historia reciente de la Iglesia.
El diseño: la artista Daniela Longo y la imagen que lo dice todo
La moneda fue creada por la artista Daniela Longo, y representa al Papa en el preciso instante de abrir la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro. La imagen del Pontífice ante la Puerta Santa se convierte así en una representación icónica del pastor que conduce a su pueblo hacia la reconciliación con Dios y hacia su misericordioso abrazo.
En el reverso de la moneda aparece verticalmente la inscripción latina «IVBILAEUM» y el año «2025». En la parte inferior figura el Estado emisor «CITTÀ DEL VATICANO», la marca de ceca «R» de la Casa de la Moneda de Roma está colocada sobre la Puerta Santa, y en la parte inferior izquierda figura el nombre de la diseñadora «D. LONGO».
Es un diseño sobrio pero profundamente emotivo. No recurre a elementos decorativos superfluos: toda la carga simbólica recae en esa figura papal ante la puerta, un encuadre que cualquier persona, sea creyente o no, puede reconocer e interpretar. Desde el punto de vista numismático, este tipo de composición centrada en una figura humana en plena acción es relativamente poco habitual en las monedas de 2 euros, lo que añade un atractivo extra para el coleccionista.
Una emisión limitada dentro de un año extraordinariamente prolífico para el Vaticano
El año 2025 ha sido, sin duda, uno de los más intensos en la historia reciente de la numismática vaticana. Con una emisión aproximada de 70.000 unidades, esta moneda del Año Santo integra además series como Coincards y productos filatélico-numismáticos dedicados al evento, que atrajo a millones de peregrinos a Roma.
Este contexto es fundamental para entender el valor de la pieza. En un mismo año, el Vaticano tuvo que hacer frente a la celebración del Jubileo, al fallecimiento del Papa Francisco el 21 de abril de 2025, al período de Sede Vacante y a la elección del nuevo Pontífice, el Papa León XIV. Nunca antes, al menos en la era del euro, el Estado Vaticano había emitido tantas monedas conmemorativas de 2 euros en un solo año y con semejante carga histórica.
El interés del coleccionista: por qué esta moneda es especial
Cualquier numismático con algo de experiencia sabe que las monedas del Vaticano tienen características que las hacen especialmente apetecibles. La Ciudad del Vaticano es el Estado más pequeño del mundo, sus monedas tienen tiradas muy limitadas y están destinadas principalmente a coleccionistas, lo que las convierte en algunas de las más valoradas y difíciles de conseguir dentro del programa euro.
Pero en el caso de la moneda del Año Santo 2025 hay factores adicionales que elevan su atractivo. En primer lugar, el contexto histórico es irrepetible: esta pieza recuerda el evento central de 2025, la apertura de la Puerta Santa de la Basílica vaticana por el Papa Francisco en la noche de Nochebuena, y la imagen del fallecido Pontífice en el solemne acto de abrir la Puerta Santa adquiere una profunda significación simbólica, conmemorando el inicio del Jubileo y renovando el llamamiento universal a la conversión, la esperanza y la reconciliación.
El hecho de que el Papa Francisco haya fallecido poco después de que esta moneda fuera emitida añade una dimensión memorial que, con el tiempo, solo puede incrementar el interés por la pieza. Las monedas que retratan a personajes históricos fallecidos tienden a adquirir una relevancia especial en los mercados de coleccionismo.
Una pieza que conecta el presente con la historia de la Iglesia
El Jubileo como institución tiene una historia de siglos, pero cada uno de ellos tiene sus propios símbolos y su propio contexto. El de 2025 quedará recordado no solo como el primero del siglo XXI celebrado en toda su magnitud tras los años de pandemia, sino también como el último en el que el Papa Francisco pudo participar activamente.
La Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano presentó para 2025 un programa numismático de gran valor simbólico, espiritual y artístico, que acompaña algunos de los momentos más significativos en la vida de la Iglesia: el tiempo de espera, el Jubileo, la esperanza en la Resurrección y el perdón que renueva.
Esta moneda, en definitiva, no es solo un objeto de colección. Es un documento histórico en metal que cualquier persona puede tener en sus manos y que cuenta, sin necesidad de palabras, un momento que el mundo vivió en común.
📋 Datos técnicos
Característica | Detalle |
|---|---|
País emisor | Ciudad del Vaticano |
Valor facial | 2 euros |
Año | 2025 |
Calidad | Brilliant Uncirculated (BU / Flor de Cuño) |
Motivo | Apertura de la Puerta Santa – Año Santo MMXXV |
Diseñadora | Daniela Longo |
Tirada estimada | 70.000 ejemplares |
Diámetro | 25,75 mm (estándar moneda de 2 euros) |
Peso | 8,5 g (estándar moneda de 2 euros) |
Composición | Bimetálica: núcleo de níquel; corona de cobre |


